lunes, febrero 26, 2007

Ninguneando


Par de rubios de jolgorio. Pobres chinos de estación. Entre la pobreza ruina de tés y cigarros se nos va la vida negra. Se nos pasan cuarentas y cuarententas y tantas penas. Llegan veinte y se nos escapan más de treinta. Y ahí quedamos, negritos los tres. Comiendo sueños. Viajando historias. Rumiando todo eso que nos asusta y también nos gusta. Desdichados pobres chinos, pero cargados de la fortuna y desgracia que se nos queda pegada por ahí con el azúcar de los sawers de trasnoche. Ahí, compañeros, complices de tanta ruina, brindamos con la cara llena de risas solitarias. Porque al final del día quedamos los tres pelmazos, agotados de esa vida que ninguneamos.

jueves, febrero 22, 2007

Libeth


Vamos a buscar tu casa, tus libros, tu vida. Tus historias de separada. Elízabeth. Libeth para tus amigos y no tanto. Vamos tras la pista de tu hijo el mago. El que está congelado en una de mis fotos. En una extraña foto esa. Ahí primos, Marcelo y María compartimos uno de sus trucos. Ahora te buscamos a ti. A la madre. A la esposa. A la tía. A la hermana y a la hija. A todas ellas. Hoy supe algo de tus pasos de madre. Me contaron que abandonaste a tus hijos para que los criara otro. Me contaron que te enamoraste de un gringo y que luego partiste a Bolivia a recuperar al padre de tus hijos. Pero fue tarde, porque él ya estaba casado con Eliana, una periodista que no soy yo, ni mi madre. Así que te volviste, con un hijo ajeno entre las faldas. Regresaste al puerto nortino, donde dicen que vives media loca. No de patio, pero loca. Tus hijos crecieron, entre ellos mi primo el mago. Viven cerca tuyo, en el mismo puerto. Pero los tienes lejos. Dicen que no te miran como madre. Eres mala Libeth. Eso habría pensado cuando niña. Cuando madre era todo lo que tenía. Por cosas del azar, podrías haber sido ella. Y ser yo ahora la abandonada por ti. Cosas del azar todas esas. Cosas del azar mi madre, cosas del azar el viaje en que espero conocerte.

martes, febrero 20, 2007

contigo/conmigo


Miserable asesina del encanto. Maldita villana de aventuras. Llévate hasta el último de mis desprecios. Me dejaste hablando conmigo. Mirando el techo de la casa. Tus cosas en la basura no bastan para tanta insolencia. Para tanta palabra sin destino. Por todo eso te odio, por dejarme con otra y no contigo. Por estar con otro y no conmigo. No me dejes ni tu recuerdo, ni el cuadro, ni la almohada. Todo lo tuyo en el olvido como las palabras que ensusiaste con traiciones. Como las mentiras que tejiste entre mis sueños. Como las noches juntos pensando en otro. Como los años fríos acompañados. Como los miedos tercos entumecidos...
Pero ya verás que sigo de pie como hace tres años y como hace siete también. Otra me dará lo que prometiste. Otra me ofrecerá lo que me quitaste. Ya la verás, entregándome más que tú, haciéndome sentir más hombre, comprándome los boletos al paraíso. Se irá conmigo ella y no tú. Volaremos juntos por ahí, allá donde no llegues. Allá donde el fantasma de tus ojos no me alcance.

Tren



Pasaron 60 años. Y sólo un minuto bastó para olvidarlos. Lo viste venir de nuevo. Escuchaste la campana sonando en la estación. Antes reíste buscando su gorra con carbón y el sudor en su cuello. Hoy no pudiste contener el llanto. Lo intentaste. Pero terminaste pateando las piedras que se juntaban junto a la línea. Imaginé tu mirada de infancia. Dibujé tu risa entre tus arrugadas lágrimas. Lo vimos pasar, tan rápido como hace 60 años. Burlándose de la espera, sonando igual que siempre, corriendo igual que entonces.

Te invito a detener el tiempo. Para luego traspasar esos 60 años en un minuto, a pesar del tren que esperaste, a pesar del tren que no se detuvo ante tus pequeños pies. Miremos cada uno de los carros buscando al hombre de la gorra, pidámosle que se vaya con nosotras. Llevémosnos su sombra. Subámoslo al auto y atravesemos todo el norte buscando a la hermana y a la hija. No le preguntemos nada para que no se ofenda, sólo llevémoslo como un fantasma, como lo imaginamos, con la gorra y el overol azul marino. Con su pelo castaño como el mio y con sus ojos verdes como los tuyos. Ahi iremos sentados, ahi volvemos los tres.

jueves, febrero 15, 2007

Próceres II



Escupiré un rato sobre tu nombre, asesino de mi patria. Donde dejaron sus esposas, donde durmieron tantas noches. Donde amarraron sus caballos. Donde reposaron sus maletas y colgaron el disfraz.
Se perdieron por los bosques y tramaron sus crueles batallas. Sepan que nos dejaron solas entre los campos y el estero. Se llevaron las balas y el fusil. El corbo y el escudo. El abrazo y el pan. Y nos dejaron solas. Esperando el ruido del caballo por la avenida de castaños. Esperando el regreso de la tonta patria. Se nos acaba el tiempo para verlos, por eso te perseguiremos por los otros campos. A ti y a ese. Iremos tras los pasos de tu caballo de la muerte. Atravesaremos la pampa hasta dar con tus patillas. Y todo, sin lágrimas en los ojos. No te llamaremos padre. Eso déjaselo a la que te aleja, a la que te propone mejores aventuras para llenar tus solapas. Ándate con esa. Persíguela hasta que te deje en paz. Hasta que te canses de ser un libertario. Y dile al otro, que me encargaré de que no me olvide. Dile a tu aliado y a tu enemigo que iré por su sombra, aunque tenga que atravesar la cordillera y cortar sus riendas. Díselo antes de que te dispare por la espalda. Antes de que tu jodida patria te cuente sus traiciones. Prócer. Héroe. Padre. Quédate con lo que más te guste. Eso serás para los cristianos que te aplauden. Para mí, un maldito. Un hijo de puta con condecoraciones.


martes, febrero 13, 2007

Igual


¿Qué quieres que te explique?
Si estamos acá como hace algunos años. Aunque si te parece, con menos silencios y besos de grandes. Lo que callamos es lo siempre, lo que se nos va de la historia, lo que se duerme en camas vecinas. Me gusta tu estilo. Estás como siempre, debo decirte que no has cambiado, que tienes el pelo más largo que de costumbre, pero no has cambiado. Eso parece que leo en tu sonrisa amiga. Seguimos cómplices de lo mismo? Nos vemos el martes? O tal vez cuando regreses y hagas ahora tú la llamada amable. Te quiero. No te lo quiero decir muy fuerte porque puede ser mal entendido por tu ego proletario. Pero te quiero, igual.

jueves, febrero 08, 2007

Estimado



Estimado Don Bernardo. Don Bernardo. Hola. Soy yo. La de la señora tanto. La que te tocó la puerta ese día de mayo. La de la hermana colocolina. La colocolina de galucha familiar. La que no te recuerda de 9 ni de 13. La que te buscó en la guía de La Serena. La que no sabía tu nombre. La que te dice el segundo nombre. La desconocida. La que quería conocer tu cara. Esa pues, esa por la que te devolviste sólo una cuadra.
Aceptarías salir conmigo?
Te invito sin ninguna vergueza. Tiene que ser a donde yo quiera. Te lo advierto. Te lo pido. La invitación es mía. Te la dejaré en una carta que escribiré mañana luego de escuchar tu voz al otro lado del teléfono. Si no quieres no contestes. O si, mejor contesta y lee mi nombre en voz alta. Que te escuchen todos los que están contigo. Quiero que me cuentes tus cuentos. Si quieres me los inventas y jugamos a que te creo. Pongo mi mejor cara, eso lo prometo.

Prócer




Padre de la patria. Capitán de fragata.Jefe de la escuadra libertadora.
Incluso atravesaste la cordillera en enero. Te fuiste en una corbeta con 23 acorazados y llegaste a algún lado, a liberar a alguien. Tomaste la bayoneta y escalaste un cerro en Arica. Te rompiste en el Huáscar. Mataste milicos. Viste toda esa sangre. Esperaste la reconquista. Caiste en Til Til. Atravesaste la pampa. Perseguiste al comisario. También al virrery ese. Fundaste ciudades en el sur, trajiste a todos esos españoles al puerto. ¡Y cuántos terremotos grises!…con inundación y rescates. Protestaste contra ese dictador y llegaste a la escuela, donde recibiste balazos. Te ganaste el premio que querías y te llegó el prestigio que despreciaste. Conociste a Huidobro y te enamoraste de la monja. Fuiste a California para volver con las manos rotas. Luego te mudaste a un pueblo para hacer patria y fundar un fuerte.
No te suicides como ese otro.
No te quedes haste que te cierren la puerta.
No huyas con tu secretaria ni con la amante del poeta.
Que no te mate la bomba que te espera afuera y trata de que las balas que vienen por la espalda no te vean. A lo mejor cuando terminen tus proezas todavía te espero, para contarte también las mías.

jueves, mayo 04, 2006

Mauricio Meneses



Mauricio Meneses. Eso fue todo lo que alcancé a leer de su currículum. Lo llevaba bajo el brazo. Lo leía a ratos y no pude con la curiosidad. Unos 67 años. Pelo peinado con caballerosidad y negro como el de los gatos que no dan suerte.Un traje oscuro a rayas gruesas que lo superaban en tamaño y moda. Los zapatos lustrosos, la mirada digna y las manos viejas, trabajadas y sin tintura.
No sé adonde iba Mario Meneses. Pero lo imagino. Una semana antes, él y sus canas cansadas trabajaban como portero en un colegio subvencionado de Puente Alto. Lo despidieron porque el nuevo director era un hombre pruductivo. Ágil, de esos de los nuevos tiempos. Un hombre joven y esbelto le habló de reducción de personal,de necesidades de la nueva administración. Le dijeron que estaban agradecidos de su trabajo, pero él no comprendió lo que era ser un agradecido. No dijo nada, colgó su delantal azul y dejó el manojo de llaves sobre el pupitre.
Ese viernes de fin de mes, el flaco y viejo Meneses viajó una hora en micro de regreso a su casa. Como siempre pero distinto. Su mujer lo vio y sin mirar no dijo nada.
Mario comió callado y tampoco dijo mucho. Se fue a acostar a su cama de casado separado arrepentido, donde su soledad le traspasaba los temblores. Prendió la TV para lo de siempre. En las noticias especulaban sobre todas las maravillas que se podría hacer con el excesivo dinero que nos daba el cobre por estos días. Mario Meneses miró su chapita de Cobreloa, el equipo de su desértica infancia calameña.
Mario Meneses levantó el ceño y apagó el TV. Trato de dormir.No sé si durmió, menos si tuvo un sueño o una pesadilla, pero si sé que al otro día no estaba a la hora del despertador.
Salió de la casa con destino a arreglarse la vida. Mario Meneses no tenía amigos, hijos, sicólogo ni tampoco colegas. Sólo tenía tiempo, pedazos de pequeñas tragedias y comedias y la dignidad de la vida.
No sé que fue de Mario ese fin de semana. Sólo sé que el martes en la tarde era diferente. Cuando lo vi por primera vez en ese metro, supe que hacía poco era otro.Que ya no tomaba la micro, sino que prefería la nueva, ágil y moderna linea del Metro.
Ahí fue donde vi por primera vez a Meneses.
No sé qué destino tuvo su currículum sin foto. Sólo sé que para su mujer ese lunes, el nuevo Mario Meneses se levantó como todos lo lunes a trabajar y que llegará a la hora de la cena sin decir mucho, como siempre.
Suerte a Meneses y a su remozada dignidad!

sábado, diciembre 03, 2005

que micro tomas


Micro Amarilla. Irarrázaval hacia Vicuña Mackena. Dos trabajadores en el asiento de atrás. Uno albañil, el otro pintor. Analizan los edificios del barrio.

-¿Trabajarías ahí?
.Si pagan bien, si.
- ¿Y te gustaría vivir en uno de esos?
. Noooooo. Te imaginai estár en el 12 pa un terremoto. Ni cagando!.
- Demás.
.¿Necesitarán gente?
- No cacho...

Chiquillas amarillas con poleras sensuales anudadas onden las banderas del cambio. Más allá otras rojas estan contigo.

-¿Y cómo se vendrá la cosa pal 11?
. Va a ganar al doctora bachelet poh compadre.
- ¿Tu creí?. Si poh, si el otro gil del Piñera con el Lavín no salvan a nadie.
. ¿No te gusta el Piñera a ti?
-No!!. A mi me gusta el Hirsh. Ese es del pueblo!
. Si?
- Si poh, compadre. Ese está con los trabajaores. Con la gente como uno.
. ...Pero dicen que con el Piñera va haber harta pega!
-¿Y quién dice eso?!
. Dicen por ahí poh....la gente.
- Naa, eso loco tiene empresas, pero ...cómo tiene a los trabaores?... si les paga una cagá. Nooo, si la que va a ganar es la bachele.
. Pero esa tu creí que se la puede?
- No poh, si los que importan son los que están atrás compadre. El Insulza, el Lagos. Si esos gueones van a seguir mandando!.
. Pero entonces pa que la ponen a ella?
-Porque así es la política, poh compadre. Además que la doctora no es tonta ah?, es inteligente, si por algo es doctora.
. ¿Y el Lavin no te tinca?
- Nooo, ese si que me carga...es que no lo soporto compadre!. Es ignorante ese. Cree que uno en tonto. ¡Anda ahí diciendo que es del pueblo cuando vive en la media casa!...mejor que esos departamentos donde tu no querí vivir!
. Si pero la gente que da las pegas lo apoya...
- Shh! si compadre, pero nosotros somos los que buscamos pegas.
. A propósito....te pagaron el seguro de censantía?
- Si lo cobré ayer. me dieron 70 lucas...es que estuve 6 meses en la empresa no ma'.
.Ah, a mi me dieron 100....es que yo trabajé un año y medio.
-Igual ta bueno que nos dejen sin pega pa estas fechas porque esas luquitas están buenas pa fin de año.
. Si poh, compadre. pero ahora hay que buscar otra pega.
- Bueno a eso vamos o no compadre?
. Ojalá que queden vacantes.
- Si po'. Ya compadre, llegamos a Santa Isabel la Católica. Aquí nos bajamos.

Timbre
(reproducción exacta de lo que pude captar)

martes, octubre 18, 2005

De la Pobla a la Paz (y viceversa)


No se cuando comenzó el odio pero ya es desatado. Tal vez cuando al lado de mi edificio en las torres de San Borja percibí su presencia por primera vez. Me quedé callada, mientras el polvo que levantaba la construcción comenzó a morderme los poros.
Después vino el enorme cartel colorado con precios que hacían delirar a los transeuntes con el sueño del departamento propio.Para rematar, la sorpresa del conserje treintón que de madrugada se pajeaba al paso de los travestis de San Camilo. Todo mal con Paz Froimovich pensé esa misma noche. Desde ahí la desunión se hizo eterna. Simplemente me carcomió con su rotoso rostro de modernidad sudaca. Con sus ofertazos nueve noventa y pomposos carteles que anuncian la venta de un pedazo de cielo, de un trozo de urbanidad a precio de mediaagua.

Por una mensualidad que va desde los $59.990 (da lo mismo los años) se puede acceder a una serie de importantes beneficios modelos de lo moderno. El regio sauna, el equipado salón multiuso, la piscina y la sala de máquinas. Todo dirigido a ti, al chileno aspiracional que infla el pecho al contar en la pobla los atributos de su nuevo departamento, el que pagará en 30 años y con módicas "letras".
En un par de meses, cuando ya seas parte del sistema hipotecario y tengas tus cuotas pactadas, será tarde para pensarlo dos veces. Desde el color pastel de las murallas sentirás hasta la tos del vecino, mientras que repartes los muebles del block de tu barrio entre tus amigos para dejar sólo lo indispensable. Amontonarás las cajas, lidiando con los 36 metros cuadrados. "¿Parecía más grande el piloto?"...claro, las camas eran de media plaza y el dormitorio no tenía los veladores que encargaste a la multitienda. Pero ya está listo el pedacito de infierno que da a la calle por donda raudamente pasan las chillonas y ruidosas micros amarillas, las mismas que te despertarán el domingo (como todos los días) a eso de las 6:30 de la mañana. Las que se alternarán con los bomberos de la esquina para abofetear tus sueños. Por eso, no abras mucho la ventana, menos la que queda a metros del vecino adicto a los binoculares. Además acuérdate de poner el visillo blanco para que el improvisado administrador no te cobre las UF15 de multa. Y, por tu cuenta pon una doble chapa, si no quieres que te pase lo mismo que a tu vecina que se cambió hace pocas semanas y que pasa fuera de casa tanto tiempo como tú.
Pero no importa. Al menos hoy estás más cerca del metro, más lejos de las pandillas de la cuadra y... si te duele la cabeza, tienes la farmacia abajo. Todo tiene su precio pensarás.
Eso fue también lo que pensó la viuda que le vendió el terreno a Paz Froimovich. El mismo que compró su marido en los años cuarenta para construir la casa de sus sueños. Después de la transacción -que evaluó por meses a pesar de la constante presión de sus hijos modernos- la mujer se fue de ahí con un puñado de recuerdos apretados en la mano izquierda y con la cara pesada por los años gastados por el adobe que botarán en dos días. En la otra mano, guardaba firmemente el dinero, que restando lo que pensaba dejarle a sus hijos y nietos, le alcanzaba justo para comprar un departamento en un block de La Florida, ahí donde hace algunos años había comprado su comadre. Así que tomó la micro, buscando un lugar donde vivir en Paz.